Esposas de Metal Negras
Precio 13,91 €
Añade estas esposas de metal negro mate a tus juegos de dominación,...
Diez accesorios en un maletín negro, y material de sobra para cubrir todo lo que te apetezca probar. El kit que te ahorra comprar diez veces.
El problema cuando quieres meterte en el BDSM no son las ganas: es no saber por dónde empezar ni qué te va a gustar. Comprar los accesorios uno a uno sale caro y te obliga a apostar a ciegas por lo que va a funcionar.
El Black Fantasy de Bedroom Fantasies resuelve el asunto reuniendo diez accesorios que cubren las cuatro grandes familias de sensaciones: la inmovilización, la dominación, el impacto y lo sensorial. Lo pruebas todo, te quedas con lo que te dice algo y después ya sabes dónde invertir.
Todo llega dentro de un maletín de almacenaje negro, lo que también resuelve el clásico «¿y dónde meto yo todo esto?».
Un par de esposas de muñecas forradas. Cuero sintético negro, rematado por dentro con un forro suave, con anillas en D y mosquetones. Es la pieza clave del kit: el forro evita las marcas y permite aguantar muchísimo más tiempo que con metal desnudo.
Un par de esposas de tobillos, de la misma factura. Pocos kits de gama de entrada las incluyen, y son justo lo que te deja pasar de una simple atadura de muñecas a una postura realmente inmovilizada.
Un collar ajustable con su correa. El collar se regula con hebilla y la correa se engancha con mosquetón. Es el accesorio que instala la relación de poder más rápido, sin hacerle daño a nadie.
Una mordaza de bola regulable. Bola perforada sobre correa ajustable: los agujeros no son decoración, garantizan el paso del aire.
Una cuerda de bondage de 4 metros. Suficiente para atar muñecas, tobillos o sujetar a un barrote de la cama. Cuatro metros es el formato de apoyo: da de sobra para las figuras sencillas.
Un látigo de tiras flexibles con mango forrado. Las tiras reparten el golpe: suena, escuece y no lesiona. Es la herramienta de impacto más fácil de dosificar cuando empiezas.
Una pala de cuero sintético. Otro registro distinto al del látigo: la superficie plana da un impacto sordo y ancho en vez de un latigazo. El sonido es la mitad del efecto.
Un antifaz opaco de polipiel forrada. Es el accesorio más infravalorado del lote y seguramente el más eficaz: quitar la vista amplifica absolutamente todo lo demás.
Un plumero sensorial de plumas negras. El opuesto exacto de la pala: roce, cosquilla, espera. Alternado con el impacto, es lo que vuelve imprevisible una sesión.
Un par de pinzas para pezones regulables. La ruedecilla permite dosificar la presión con mucha precisión, y eso importa: las pinzas sin regulación suelen apretar demasiado desde el primer segundo.
Los forros. Es el primer criterio en material de inmovilización y justo lo que sacrifican los kits de precio bajo. Aquí, las esposas de muñecas y las de tobillos van forradas por dentro: la piel no roza contra la costura y una sesión larga no deja huella.
Todo lo que tiene que ser ajustable lo es. Esposas, collar, mordaza, pinzas para pezones. Un accesorio sin regulación solo vale para una morfología y una intensidad, o sea que acaba en el fondo del cajón.
Los herrajes son metálicos. Anillas en D, mosquetones, hebillas: son los puntos de rotura de cualquier accesorio de inmovilización. Metal en vez de plástico es lo que decide si el kit dura una noche o años.
Las dos herramientas de impacto se complementan, no se repiten. Un látigo y una pala no hacen lo mismo: uno azota, la otra golpea de plano. Muchos kits duplican; este está pensado.
Y el maletín cuenta, y mucho. Diez accesorios sueltos por un cajón son diez accesorios que no vuelves a sacar. Así, cada cosa tiene su sitio y te lo llevas donde quieras.
Empieza solo con el antifaz. Es el mejor primer paso y no exige ninguna confianza técnica. Dejar de ver transforma la caricia más tonta, y sabrás enseguida si este registro os dice algo.
El antifaz más el plumero. Sin vista, tu tío no sabe ni dónde ni cuándo le vas a tocar. Alterna pluma y mano, rápido y lento. Es anticipación pura, y dura tanto como tú quieras.
Esposas de muñecas delante y luego detrás. Delante para empezar: menos exigente y mantenéis el contacto visual. Detrás cuando la confianza esté ahí: la vulnerabilidad cambia de nivel por completo.
Abierto en cruz. Muñecas y tobillos a la vez: ahí es donde las esposas de tobillos cobran sentido. La postura pasa a ser de verdad restrictiva y tú controlas el acceso a todo.
El collar y la correa. Sujetar la correa durante una mamada, o simplemente llevarlo de una habitación a otra. Es simbólico, y funciona precisamente por eso.
El contraste brusco de sensaciones. Pala y después plumero, azote y después roce. El cuerpo deja de poder anticipar, y eso es lo que desconecta la cabeza.
La mordaza, la última. Es el accesorio que más confianza exige, porque quita la palabra. Acordad obligatoriamente una señal no verbal (tres chasquidos de dedos, un objeto que se deja caer) antes de ponerla.
La cuerda para atar a la cama. Cuatro metros bastan para unir una muñeca a un barrote. Sencillo, eficaz, y le cambia la dinámica a un polvo de los de siempre.
Y la sesión «catálogo». Extended los diez accesorios y que uno elija por el otro sin decírselo. El descubrimiento forma parte del juego.
Una palabra de seguridad acordada antes de empezar. Simple, clara, imposible de confundir con el juego. Y una señal no verbal en cuanto la mordaza entre en escena: eso no se negocia.
La regla del dedo. Tiene que caber un dedo entre la correa y la muñeca o el tobillo. Comprueba con regularidad el color y la temperatura de las extremidades.
Con el látigo y la pala: culo y parte alta de los muslos, nada más. Nunca los riñones, nunca la columna, nunca la cara, nunca las articulaciones. Los riñones no tienen ninguna protección ósea.
Con las pinzas para pezones, vigila el tiempo. Quince o veinte minutos como máximo. La sensación más fuerte llega al quitarlas, cuando vuelve la sangre: avisa antes de retirarlas.
No dejes nunca a nadie atado, con el antifaz puesto o amordazado sin vigilancia. Nunca, ni un minuto, ni para ir a por un vaso de agua.
Con la cuerda, ten unas tijeras de punta roma a mano. Un nudo en tensión puede volverse imposible de deshacer con los dedos.
Empezad más suave de lo que teníais pensado. Subir de intensidad siempre se puede; de una mala experiencia no se vuelve.
Y hablad después. Lo que ha funcionado y lo que menos. Así es como se construye la siguiente vez.
La polipiel se limpia con un paño húmedo y jabón suave, y luego se seca del todo. No la sumerjas: con el tiempo el agua despega las costuras y el forro.
La mordaza de bola se lava con agua tibia y jabón después de cada uso, bola y correa. Es el accesorio más expuesto: no se comparte sin un lavado en condiciones.
La cuerda se lava a mano, con agua tibia, y se seca en plano.
El plumero no se lava. Sacúdelo, guárdalo a salvo del polvo y evita aplastarlo debajo de los demás accesorios.
Un poco de aceite fino en los herrajes de vez en cuando mantiene los mosquetones suaves.
Guárdalo todo en el maletín, que para eso está.
| Marca | Bedroom Fantasies |
| Modelo | Black Fantasy |
| Tipo | Kit BDSM completo |
| Número de accesorios | 10 |
| Inmovilización | Esposas de muñecas, esposas de tobillos, cuerda de bondage de 4 m |
| Dominación | Collar ajustable con correa, mordaza de bola regulable |
| Impacto | Látigo de tiras, pala |
| Sensorial | Antifaz opaco, plumero, pinzas para pezones regulables |
| Ajustes | Esposas, collar, mordaza y pinzas regulables |
| Color | Negro |
| Almacenaje | Maletín incluido |
| Peso | 820 g |
| Referencia | 22557 |
P: ¿De verdad vale para principiantes?
R: Sí, es su razón de ser. Los accesorios son suaves de fábrica: esposas forradas, látigo de tiras flexibles, pinzas regulables. Nada que exija técnica especial ni que pueda lesionar por una torpeza.
P: ¿Qué accesorio pruebo primero?
R: El antifaz opaco. No inmoviliza nada, no duele, y aun así es el que más transforma una sesión. Después, las esposas de muñecas por delante.
P: ¿Las esposas valen para cualquier morfología?
R: Se regulan con hebilla, así que se adaptan a casi todo el mundo, tanto en las muñecas como en los tobillos.
P: ¿4 metros de cuerda son suficientes?
R: Para ataduras sencillas y para sujetar a un barrote de la cama, sí. Para shibari hay que contar 10 metros por cuerda: eso ya es otra compra y otro aprendizaje.
P: ¿Sirve como regalo?
R: Es uno de sus mejores usos. El maletín se presenta solo, viene completo, y abre una conversación sin que tengas que empezarla tú.
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